El próximo domingo la oposición venezolana agrupada en la Mesa de la Unidad Democrática acude a unas primarias para elegir a su candidato para las presidenciales de octubre. Cinco son los contendientes: dos Gobernadores, una diputada, un exdiplomático y un exdirigente sindical. Pese a las diferencias existentes entre los cinco, la oposición tiene claro que el objetivo prioritario es ganar las elecciones a Hugo Chávez para iniciar un proceso de normalización política y económica en Venezuela. Y el primer paso es haber demostrado su capacidad para conseguir una candidatura única que acabe con la fragmentación y las divisiones internas. Lo contrario, como ha venido sucediendo en los últimos años, sólo favorecía al chavismo.
El camino es arduo. Quedan nueve meses hasta llegar a la celebración de las elecciones y durante este tiempo habrá que concordar un programa y una estrategia única con la que acudir a la cita electoral, determinar si es necesario formar un futuro gobierno de concentración y resolver si las reformas que el país necesita requieren un nuevo cambio constitucional.
Parece que las preferencias se reparten mayoritariamente entre los Gobernadores Henrique Capriles y Pablo Pérez, con cualquiera de ellos la sociedad venezolana habrá dado un paso de gigante. Sólo falta que el régimen de Chávez se preste a una contienda electoral limpia. Lo demás es responsabilidad de los venezolanos.